Diagrama de temas

  • General

  • Tema 1

    ACTIVIDAD FISICA

    La actividad física hace referencia al movimiento, la interacción, el cuerpo y la práctica humana. Como en muchas otras manifestaciones de la vida, la actividad física aglutina una dimensión biológica, una dimensión personal y una dimensión socio-cultural. De ahí que cualquier intento por definir la actividad física debería integrar las tres dimensiones.

    La forma más extendida de entender la actividad física recoge únicamente la dimensión biológica y se define como cualquier movimiento corporal realizado con los músculos esqueléticos que lleva asociado un gasto de energía. Pero, la actividad física también es una de las muchas experiencias que vive una persona gracias a su capacidad de movimiento que le proporciona su naturaleza corporal. Estas experiencias nos permiten aprender y valorar pesos y distancias, vivir y apreciar sensaciones muy diversas, y adquirir conocimientos de nuestro entorno y de nuestro cuerpo. Además, las actividades físicas forman parte del acerbo cultural de la humanidad, desde las más cotidianas como andar, constante antropológica fundamental (Kisrsch, 1985)9 a otras menos habituales como el fútbol o cualquier otro deporte. Además, tampoco podemos olvidar que las actividades físicas son prácticas sociales puesto que la realizan las personas en interacción ente ellas, otros grupos sociales y el entorno.

  • Tema 2

    ESTRES

    Una persona se levanta muy temprano para ir a la oficina y, al salir a la calle, debe lidiar con el tránsito: bocinazos, gritos, coches que avanzan muy despacio, etc. En el trabajo, ocho horas de nerviosismo y esfuerzo. Al llegar a la casa, tiene que limpiar la vivienda y atender a su familia. ¿Consecuencias? Diversas reacciones físicas y emocionales que se conocen como estrés.

    Estrés

    Este concepto proviene del término inglés stress y esta asociado al estado que se produce a partir de hechos que generan agobio o angustia. Cuando un sujeto recibe demandas que le resultan excesivas, comenzará a sentir ansiedad y a experimentar diversos síntomas.

    Los factores que pueden producir el estrés se conocen como estresores y son estímulos que, ya sea de forma directa o por una vía indirecta, desestabilizan el equilibrio del organismo que recibe el nombre de homeostasis.

    Algo percibido como una amenaza, un cambio en las funciones propias de la fisiología, la obligación de procesar datos e información de manera inmediata, la presión de un grupo y el confinamiento son algunos de los estresores más comunes.

    De esta manera podemos determinar como ejemplo el siguiente: “José Luis estaba viviendo una situación complicada en el trabajo y es que la presión que ejercía sobre él su jefe y el hecho de que no estuviera logrando los objetivos esperados estaban desencadenando en él un auténtico cuadro de estrés”.

    En cuanto a los síntomas generales del estrés, además del estado de ansiedad, se pueden mencionar las dificultades para dormirse y concentrarse, los músculos rígidos, la sensación de no tener aire (ahogo), los problemas para sociabilizar y la irritación casi permanente.

    Y eso sin olvidar tampoco que otro de los síntomas más frecuentes que reflejan que una persona se halla inmersa en un estado de ansiedad y estrés es la pérdida excesiva y continuada de cabello.

    Aunque todas las personas pueden padecer estrés, los expertos sostienen que ciertas características de la personalidad ayudan a que el trastorno no se desencadene. En este sentido, hay que decir que los individuos optimistas y con buena autoestima no suelen sufrir de estrés.

    Asimismo, a todo lo citado hay que añadir una serie de trucos o métodos ideales para conseguir superar o paliar el estrés. Entre ellos estarían el hacer ejercicio con cierta frecuencia, someterse a un masaje, tomar un baño caliente, respirar lenta y profundamente, escuchar música de manera relajada, realizar actividades con familiares o amigos y llevar a cabo prácticas físicas que contribuyen a encontrar la paz interior como es el caso del yoga.




  • Tema 3

    Actividad Física y Estres

    ¿Cuál es el mejor entrenamiento para reducir el estrés y controlar las emociones? ¿Cada cuánto debemos realizarlo? Nosotros te lo explicamos.

    ¿Qué actividades practicar?

    En primer lugar, tienes que elegir una actividad que te guste de verdad, porque así estarás motivado para realizarla durante más tiempo. Cuando realizamos una tarea que nos gusta, ponemos mayor interés y lo hacemos durante más tiempo y con mayor frecuencia que cuando hacemos alguna actividad que nos suscita poco interés.

    Si te gusta desconectar del ritmo frenético de la jornada y aislarte, evita las piscinas llenas de gente y opta por ir a correr al parque. Y por el contrario, si te gusta estar rodeado de gente y charlar un poco, ¿por qué no ir a un gimnasio?

    Elige actividades que no sean competitivas. A pesar de que el deporte de competición ofrece una serie de ventajas y funciones positivas, este tipo de actividad podría ser perjudicial si eres una persona de naturaleza competitiva, ya que un partido de fútbol o un partido de tenis podrían convertirse en catalizadores de estrés.
    Aquellas personas que sean extremadamente competitivas o estén muy estresadas deberían realizar preferentemente actividades físicas que no prevean competición.

    El efecto calmante de las actividades aeróbicas

    Las actividades aeróbicas como correr, andar, nadar o montar en bicicleta, por el efecto cíclico del gesto motor, tienen un efecto calmante.
    El entrenamiento con una cinta de correr como Wellness System™ puede ayudarte, de la misma manera, a descargar estrés y liberarte de emociones fuertes.

    Un estudio demuestra que los maratonistas presentan un nivel inferior de testosterona, una hormona que se asocia a elevados niveles de agresividad.
    La práctica de actividades de tipo aeróbico es recomendable en aquellas personas que se consideran agresivas.
    El entrenamiento para el desarrollo de la fuerza aumenta los niveles de testosterona, pero al mismo tiempo aumenta la producción de endorfinas, unas moléculas que inducen la sensación de bienestar. Por lo tanto, ambos tipos de ejercicio, tanto el aeróbico como el de fuerza, ofrecen sus ventajas, aunque es muy probable que los mejores beneficios se obtengan mediante la combinación de ambas actividades.

    Cuánto entrenar

    La frecuencia ideal estará determinada por el tiempo del que dispongas, pero en cualquier caso, aunque sólo sean sesiones de breve duración, hacer ejercicio todos los días es beneficioso.
    Por lo general, se recomiendan al menos tres sesiones de entrenamiento a la semana.
    Si tienes la posibilidad, intenta moverte lo más que puedas, caminado o utilizando la bicicleta para ir a trabajar, hacer la compra y moverte por la ciudad.